Hay bandas que suenan como si hubieran nacido en un estudio profesional, con el tiempo y el dinero para afinar cada detalle. Los Fibos no son esa banda, y eso es exactamente su mayor virtud.
Los conocí en un show en El Cielo, ese bar de León donde el monitor siempre está desafinado y el técnico de sonido llega tarde. Era un martes, y sin embargo había gente. Eso ya te dice algo.
El sonido que construyeron con lo que había
León no es Ciudad de México. No hay la misma infraestructura, los mismos sellos, los mismos espacios. Pero Los Fibos encontraron la manera de hacer de esa limitación un estilo. Su sonido tiene esa textura de grabación casera que no suena amateur —suena intencional. Como cuando Guided by Voices decidió que el 4-track era suficiente y punto.
“Empezamos grabando en el cuarto de Rodrigo con un micrófono de USB”, me dijo Carlos, el guitarrista, entre canción y canción. “Y de repente nos dimos cuenta que eso era el sonido. Que si lo cambiábamos, dejábamos de ser nosotros.”
Esa decisión —mantener la imperfección como parte de la identidad— es más difícil de lo que parece. Requiere ego sano y buen gusto en cantidades iguales.
Play-Doh como filosofía
El nombre del EP nuevo, Música Play-Doh, viene de una idea simple: las canciones están hechas de material maleable, sin pretensión de ser permanentes o perfectas. Son experimentos. Bocetos que encontraron forma.
Hay algo honesto en eso. En un momento donde todos están tratando de hacer el track viral, la canción del verano, el hit que los ponga en el mapa, Los Fibos están haciendo canciones sobre estar en un cuarto con tus amigos y no saber qué sigue.
Y curiosamente —o no tan curiosamente— eso es lo que conecta.
En vivo son otra cosa
La grabación captura la intención. En vivo es donde entiendes la urgencia. Carlos y Tomás se mueven alrededor de la batería de una manera que no parece coreografiada, que parece que en cualquier momento pueden chocar, pero nunca chocan. Hay algo magnético en eso.
El set esa noche terminó con una canción que no está en el EP, algo nuevo que están trabajando. Sonó diferente —más oscura, más lenta. Como si estuvieran empujando hacia algo que todavía no saben nombrar.
Eso es exactamente el tipo de banda que Casa 124 quiere seguir.
Los Fibos tocan seguido en León y ocasionalmente en CDMX. Síguelos en Instagram para fechas.
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