Hay una canción de Tamara de Sol que empieza con el sonido del Metro Línea 3, ese ruido específico de frenado en Balderas. Dura dos segundos antes de que entre la guitarra, y en esos dos segundos ya sabes exactamente de qué va a tratar todo lo que sigue.

Así trabaja Tamara: con detalles tan precisos que se vuelven universales.

La ciudad como instrumento

Tamara de Sol creció en la Colonia Narvarte escuchando lo que sus padres ponían —Silvio Rodríguez, Shakira de los 90, algo de Café Tacvba cuando la cosa se ponía dominguera— y aprendió guitarra a los catorce con tutoriales de YouTube porque no había más.

Esa formación autodidacta se nota en su manera de tocar: no es académica, no es perfecta, pero tiene una lógica interna propia que ya nadie le puede quitar.

“Yo nunca tomé clases formales,” me dice cuando la encuentro en una cafetería de la Juárez. “A veces siento que eso es una limitación. Otras veces siento que es lo único que tengo.”

Lo tiene. Vaya que lo tiene.

Folk eléctrico sin disculpas

Su último EP, Calles con Nombre de Muerto, tiene seis canciones que duran entre dos y cuatro minutos cada una. No hay ni un segundo desperdiciado. Cada canción entra, dice lo que tiene que decir y se va.

La producción —ella misma, en su cuarto, con Ableton y un micrófono de condensador— tiene esa textura de grabación íntima que no intenta esconderse. Se escuchan los clicks del trackpad, el ruido del aire acondicionado en la canción 4. Eso es intencional.

“Quería que sonara como si estuvieras en el cuarto conmigo,” dice. “No en un concierto. No en una sala de ensayo. En el cuarto, a las dos de la mañana, cuando ya estás entre dormida y despierta.”

Lo que sigue

Tamara tiene material para un disco largo. Veinte canciones, dice, de las cuales tal vez doce van a llegar al corte final. Está trabajando con un productor de la colonia Doctores que llegó al proyecto vía Instagram, y la idea es grabar en vivo, con la banda en el mismo cuarto, sin reparcelamiento.

“Quiero que se escuche que somos personas tocando,” dice. “No samples. No correcciones. Personas.”

Si Calles con Nombre de Muerto fue el mapa, lo que viene es el viaje.

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